El honor de los migrantes
El honor de los migrantes
Es muy lamentable que ahora México sea visto y comparado con países que han registrado grandes magnicidios y hechos atroces contra la humanidad, desde el año de 1968 después de lo ocurrido en Tlatelolco con la muerte de estudiantes; no había ocurrido una indignación internacional como la que ha ocurrido ahora con el descubrimiento de 72 migrantes asesinados a sangre fría entre ellas 14 mujeres, dentro de un rancho en Tamaulipas. Y gracias a un desafortunado testimonio de un migrante que logro sobrevivir a tal masacre, se sabe ahora que un grupo armado los asesino por no querer formar parte de sus filas criminales. Ante este hecho de barbarie que afecta indiscutiblemente la imagen de México a nivel Internacional, es tiempo de tomar conciencia como mexicanos a días de celebrar según, nuestras fiestas patrias en conmemoración del tan cantado Bicentenario.
En la ONU ya están alarmados e incluso no saben cómo clasificar la violencia que se registra en México, observando ya con lupa el rápido deterioró en materia de derechos humanos. Lo cual los ha llevado a tener que enviar y ampliar su personal de atención y evaluación en el país y claro ellos con una percepción digna de ser atendida y no descalificada como muchos funcionarios incluido Calderón tratan por todos los medios de mitigar. Pero no solo la ONU está preocupada, organismos internacionales como Reporteros Sin Fronteras, Amnistía Internacional, La Alianza Nacional de Comunidades Latinoamericanas y Caribeñas y Human Rights Watch, también han declarado y difundido los acontecimientos tan atroces y la pérdida de las garantías individuales básicas en varios Estados de la República, principalmente contra periodistas y la auto censura de algunos medios de comunicación que han sufrido ataques contra su personal e instalaciones.
La forma como la violencia en el país llega cada vez a escalas tan perversas y horrendas “es indignante”, extendiendo sin parar una sensación de miedo en diversos factores sociales, atentando contra políticos, policías, jueces, empresarios e implantando clases de pánico en las escuelas. Por ello preguntamos ¿Y la libertad? ¿Dónde está la libertad?
En México no hay ya, una sola voz digna de ser escuchada para poner un alto a está salvaje empresa del crimen organizado. La Presidencia y sus llamados a dialogar por la seguridad han quedado completamente enterrados, con el magnicidio de estos valientes que buscaban la oportunidad de una vida digna, y que ahora dejaron sus vidas en suelo mexicano, son un ejemplo de valor al no ceder a las sucias intenciones del crimen. Un ejemplo para el pueblo de México y de Estados Unidos al morir dejando un claro mensaje. “Somos migrantes no delincuentes” y que con su vida lo han demostrado.
